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Penitencia [Myuka]

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Penitencia [Myuka]

Mensaje  Giovanni Crivello el Dom Oct 09, 2011 8:15 pm

Desperté a una hora prudente como para bañarme y alistarme para un nuevo día. Me vestí con mi gabardina y salí por los largos pasillos rumbo al lado menos visitado del vaticano, las catacumbas. Caminaba tranquilo, era cerca de la hora del amanecer cuando puse los pies en la entrada a las catacumbas. Una larga bajada de escaleras que daba a un sitio bajo tierra donde habían criptas y bodegas, todo bastante tétrico.

Esperaba que Myuka me hubiese obedecido y se encontrara ahí, de lo contrario las cosas terminarían realmente mal para él y no era mi idea, solo quería que cumpliera su castigo por este día y entendiera de una vez cual era su posición. Recordé su franco rechazo la noche anterior y sentí como fruncía el ceño casi de forma automática. Suspiré intentando empezar bien el día, olvidar aquello una vez encerrase a myuka en uno de los ataúdes que ahí abajo habían.

“Myuka.” Lo llamé esperando verle asomarse de algún lugar.




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Re: Penitencia [Myuka]

Mensaje  Myuka el Dom Oct 23, 2011 3:09 pm

Después de unas largas horas en la puerta de la habitación de Giovanni, decidí que era tiempo de encaminarme a las catacumbas, que ahora parecían ser un sinónimo de "mi habitación". Arrastrando las sábanas que ocultaban mi cuerpo desnudo llegué a la entrada de las mismas. No había nadie cerca...

El Vaticano dormía.

Miré a un lado y a otro, buscando la presencia de mi "amo", el padre Giovanni. Pero no le pude divisar.
Completamente exhausto por no haber bebido más que una simple copa de sangre, me apoyé contra el marco de la entrada, mirando de reojo la larga escalera que se perdía de vista en la oscuridad. La curiosidad me podía... por lo que descendí varios escalones, inspeccionando el lugar.

"Tétrico", esa era la palabra que lo definía mejor.

Pensaba adentrarme un poco más, cuando la profunda voz de Crivello me detuvo; captando mi atención. Me había llamado por mi nombre...

- Aquí estoy, padre... - le informé subiendo unos escalones; saliendo del manto de oscuridad. - Estoy listo... - comenté acomodando un poco mi improvisado atuendo.

Sabía que iba a ser castigado, pero eso ya no me importaba. Durante mi punición podría demostrar al religioso que yo estaba dispuesto a obedecerle; buscar su perdón a través de mi dolor sin súplicas.
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Re: Penitencia [Myuka]

Mensaje  Giovanni Crivello el Mar Nov 01, 2011 2:46 pm

Le sentí y oí su respuesta, quedándome de pie esperando verle aparecer aún envuelto en las mismas sábanas que le había lanzado encima. Le miré con toda la lástima que mis ojos podían albergar, el chico me daba pena pero a la vez sabía que Dios no perdonaría sus imprudencias, su desobediencia y que el castigo impuesto era el correcto para que el rubio comenzara a valorar mi existencia, mis acciones, mis palabras y cada cosa de mí, pues él era mío.

“Me alegra verte aquí.” Dije con expresión neutra en el rostro mientras me disponía a abrir la gran puerta que nos permitiría entrar en esas criptas. Un llavero enorme con llaves de plata y oro, mas no fue difícil dar con la llave correcta, aquella más desgastada y sin brillo. La puerta se abrió con un molesto sonido y yo decidí encender la antorcha que llevaba en la mano porque desde ahí el trayecto se volvía tan oscuro como las mismas tinieblas incluso si afuera el sol comenzaba a asomarse. Guardé las llaves y volteé mi cuerpo a Myuka, observándolo lentamente, de seguro se había pasado las horas fuera mi habitación o escondido en algún lugar, de haber sido de otra forma alguien le hubiese pasado algo de ropa o bien… Lo hubiesen matado.

Extendí mi mano hacia el chico aunque bien sabía que siendo un vampiro, aquel crio podía ver en la oscuridad mucho mejor que yo, pero era un gesto inevitable, como demandando su confianza, su resignación a mi orden y a cada una de mis decisiones. Aquel pequeño ángel con colmillos y alas de sangre pronto sería mío de una forma real, sustentable, pues Dios así lo había querido, por eso estaba ahora ahí, para mí. Decidí no dar mucha vuelta al tema porque, inevitablemente, me emocionaba el pensar en tal regalo, en tal útil herramienta que debía experimentar, en cada una de sus virtudes, encantándome con cada uno de sus pecados, queriendo ensuciarlo un poco más.

“Te llevaré hasta tu “cuarto”” Le susurré mientras comenzaba a dar pasos tranquilos por el lugar, cada sonido se amplificaba, hacía eco, sonaba añadiendo tensión al ambiente. “Hoy, luego del atardecer vendré por ti y espero que hayas recapacitado. Sino, deberé dejarte aquí indefinidamente.” Le advertí, aun debíamos andar mucho, bajar infinitas escaleras, acercándonos al fondo de la tierra, pues no estaba dentro de mis ideas el dejarle la posibilidad de escapar. Incluso sabía que el calor de las profundidades de la tierra le desesperarían un poco, y eso estaba bien… Sí, estaba bien.




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Re: Penitencia [Myuka]

Mensaje  Myuka el Vie Dic 09, 2011 10:59 pm

"Me alegra verte", pronunció dejándome perplejo. No esperaba que tales palabras salieran de sus labios después de lo ocurrido la noche anterior. Tal vez aquella frase no era tan sincera como quería creer, pero me alivió el alma pensar que hoy me odiaba menos que ayer... Estaba seguro que en aquel momento podría haber sonreído si no me pesara la culpa de mis actos.
Me hice a un lado cuando él abrió la puerta, mirando expectante sus movimientos; resignándome a mi merecido castigo. Sin embargo, la situación no estancaba mi curiosidad, por lo que cuando la puerta fue abierta me elevé en puntas de pie intentando ver escaleras abajo. La figura de Giovanni no me permitió ver más que unos pocos escalones, y cuando amagó con voltearse volví a mi posición actual. No quería arriesgarme a hacerlo enojar nuevamente.
Me extendió la mano, dejándome nuevamente helado.

"No entendía a este hombre".

Y por más raro que sonase, me gustaba no entenderlo.
Tomé su mano para descender los primeros escalones hacia mi cuarto, adentrándome en la oscuridad de las catacumbas que apenas empezaba a conocer, mientras escuchaba las nuevas indicaciones de mi mentor. Mis pupilas se dilataron, permitiéndome ver en la oscuridad el camino que debía seguir. A pesar de ello, no me alejé de Giovanni, no quería hacerlo. Me gustaba sentir el calor que quedaba impregnado en mi piel por la presión de nuestras manos.
Jugueteando con ello, apreté su mano un poco más, con el ánimo de que me quedara una sensación reconfortable una vez que Crivello me dejara solo. Lamentablemente, ocurrió lo contrario.
Al presionar su mano con ambas de las mías, pude sentir como era bombeada la sangre a cada rincón de su cuerpo, y con ello, la sed que me torturaba. No había bebido más que una copa para toda la noche y la tentación de beber del sacerdote amenazaba con apoderarse de mi conciencia.

"Quería morderlo"

Apoyé mi cabeza sobre su brazo, fastidioso de mis vulgares deseos y solté su mano, alejándome unos cuantos pasos de él; huyendo de mis oscuros deseos. Caminé unos pasos más calmado, bajando la interminable escalera, y le clavé la mirada de repente, consiguiendo que la luz de la antorcha encendiera un brillo en mis ojos.

- Estoy sediento padre... -
anuncié como si estuviera confesando mis pecados.
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Re: Penitencia [Myuka]

Mensaje  Giovanni Crivello el Sáb Dic 10, 2011 11:43 pm

Me sorprendió lo calmado que se mostraba mi pequeño vampiro. A decir verdad pensé por un momento que lo encontraría aterrado a la idea de pasar todo un día ahí abajo, solo, donde nadie podría oírlo gritar, llorar, o morir.
Sí, el estaba resignado, y en parte eso me gustaba.

Aceptó mi mano y bajamos paso a paso hacia la oscuridad. No le sentía temblar a pesar de mis amenazas, no se esuchaba ruido, ni siquiera su respiración, tan solo un insistente goteo de agua que quién sabe de donde diablos caería.

Miré a Myuka de reojo cuando apretó mi mano y me pregunté si quizas para entonces ya había comenzado a asustarse, pero me bastó verlo para comprobar que poco tenía que ver aquel apretón con el miedo. Me quedé en silencio, observandolo, analizandolo.

No pude evitar el sonreír cuando apoyó su cabeza contra mi extremidad, parecía estar debatiendo algo en su mente, sentía en parte su incomodidad.

Me tomó por sorpresa su lejanía repentina, impidiendome quitar la vista sobre él, más no hubo comentario de mi parte hasta que escuché su sincera explicación.

Y una sonrisa ladina se formó en mi rostro, deteniendo mis pasos para deleitarme sin temor mientras miraba la figura de aquel muchacho. Sus ojos brillantes eran simplemente hipnotizantes, hermosos, como dos joyas enterradas en aquel desagradable lugar.

"Deberías habermelo dicho antes. No he traído ni una gota de la sangre que tenía para ti." Le regañé y continué bajando, pasando incluso más allá de donde se encontraba él. "Me pregunto qué podríamos hacer..." Sonreí con malicia y esta vez fueron mis ojos los que brillaron por la luz de la antorcha a mi lado. Por supuesto no iba a ofrecerle mi sangre como si nada, mucho menos cuando el muchacho estaba ahí para cumplir un castigo. Si quería conseguir algo tendría que jugar mejores cartas.

¿Qué sería capaz de ofrecerme con la sed nublando su mente?




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Re: Penitencia [Myuka]

Mensaje  Myuka el Dom Dic 11, 2011 9:09 am

Me quedé en silencio; expectante ante su reacción. Pensaba que mi comentario le sacaría una mirada de desaprobación o tal vez un frío silencio de aquellos que me achicaban el alma, pero ocurrió de forma totalmente contradictoria. Me sonrió y regañó con delicadeza por no habérselo relatado con anterioridad.
Su última frase fue más extraña aún.

"Me pregunto qué podríamos hacer..."

No se me ocurría respuesta, porque simplemente, nunca busqué una solución a mi problema; menos aún cuando lo anuncié. Más bien, había pretendido utilizarlo como una excusa por mi repentina lejanía; una explicación.
Reafirmé esa excusa alejándome cuando él se me acercó, quedando contra una de las viejas paredes que rodeaba la escalera.
Me era demasiado tentador aquel aroma, ahora que había recordado cuan sediento me encontraba, pero no me atrevería a beber de él si no me lo ofrecía primero; después de todo, bajar a las catacumbas no era ni más ni menos que un castigo por mi accionar de la noche anterior. Sería imprudente seguir desobedeciendo.

- Padre... - pronuncié desviando la mirada - en verdad estoy sediento - reclamé bajando unos escalones más para mantener una distancia prudente de mis tentaciones, es decir, la sangre de Crivello.

Cada vez que mi sed llegaba a este punto, me sentía desprotegido. Abandonado por Dios y la fé que me daba fuerzas para continuar; tener sed me hacía sentirme un monstruo, porque en el fondo sabía que deseaba olvidar quien era por un instante, sacear mi sed y después abrir los ojos como si nada hubiera ocurrido. Esta sensación me volvía egoísta y vulgar, una marioneta de los instintos. Sabía que la única forma de volver a la "normalidad"... era beber, pero...

- ¿Tener esta clase de sed... es un pecado? - pregunté volteando de a poco hasta cruzar mi mirada con la de Giovanni - ¿Es un pecado querer beber de usted? - confesé con un deje de angustia.
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Re: Penitencia [Myuka]

Mensaje  Giovanni Crivello el Dom Dic 11, 2011 9:53 am

Pobre criatura aquella. Estaba claro que su angustia era grande, que su desesperación iba creciendo y aquello no lograba conmoverme en absoluto. Pobre critura, solo me excitaba más y más la idea de querer llevarlo al límite.
¿Crueldad? Sí, tal vez un poco.

Aún estaba molesto por lo de la noche anterior, no le dejaría hace lo que quisiera solo porque me lo pedía de "buena manera". El no conseguiría su dulce paleta hasta haber logrado cumplir, de alguna manera, su castigo.

Notaba como intentaba mantenerse a una distancia prudente de mi, incluso como se quedaba de pie sin mover un musculo, como comenzaba a suplicar indirectamente. Mas no hice caso, solo continué bajando obligarlo a seguirme o perderse en la oscuridad y así lo mantuve hasta que llegamos al último escalón de las catacumbas. Delante nuestro se lograban observar dos puertas de hierro, no solo pesadas, sino también asegurada con candados hasta con trampas.

"No se te ocurra intentar salir por esta puerta o no vas a sobrevivir." Le advertí haciendo caso omiso a sus palabras. ¿Me saltaría encima? Si lo hacía aquello sin dudas iba a terminar mal. Esperaba que su cerebro fuera lo suficientemente inteligente como para evitar eso.

Luego de literalmente "desactivar" aquella puerta procedí a abrirla, sí, con el esfuerzo necesario para mover tal estructura. Pero mi cuerpo era fuerte, inusualmente fuerte.
Atravesamos las puertas que tras nosotros se cerraron y solo ahí me volví hacia Myuka otra vez.

"Sí, es un pecado." Le contesté con una insana sonrisa en el rostro. Ahí estabamos solos y nadie, absolutamente nadie iba a interrumpirnos. "Pero también lo es el matar, y nosotros matamos a criaturas como tú. También lo es la lujuria, y aún así mi curiosidad excede la linea racional." Expliqué mientras acariciaba su rostro, inclinandome lo suficiente para susurrar sobre su rostro.

"Comprendo tu deseo, pero sería contradictorio darte mi sangre cuando estás aquí para cumplir un castigo. Al menos claro... que te lo ganes." Le besé la mejilla y me separé de él comenzando a caminar por el camino marcado, las orillas de un rio que ahora se encontraba cristalino, pero cuando el volcan de las montañas se activaba aquel rio se convertía en uno de lava. Incluso si la lava esta vez no estaba presente, el calor ahí abajo era mucho mayor, me preguntaba si eso en algo afectaria al pequeño que iba a mis espaldas.

Caminé hasta llegar a una celda, la celda que había preparado para él con un sarcófago negro, forrado en terciopelo rojo. Hermoso, sin dudas. Pero el resto de "la habitación" no lo era. Era solo roca, tierra y escombros, a penas una mesa a un lado ahí donde había una pequeña lampara, la que prendí con la antorcha que traía en la mano, colgandola luego en la pared, dejando la antorcha al otro lado.

"Adelante Myuka. Esta es tu habitación por hoy."

Mi sonrisa fue no solo sarcástica, sino también cruel.
Me preguntaba si el chico sería capaz de pasar la noche con la sed que tenía.




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Re: Penitencia [Myuka]

Mensaje  Myuka el Dom Dic 11, 2011 4:02 pm

No me respondió, sólo continuó bajando las escaleras hasta llegar al último escalón. Yo le seguí sin chistar, pero manteniendo la distancia que me permitía controlarme; aquella que yo mismo me había marcado.
Por alguna razón, parecía que sólo a mí me importaba el hecho de mantenerme a raya. Crivello se acercaba a mí con mucha confianza, como si no le importaba el hecho de ser mordido, o tal vez, me estaba probando. Trataba de medir mis límites. O simplemente esperaba mi gran fallo para matarme.

Eso era seguro

Frené en seco al ver la gran puerta que se presentaba ahora ante nosotros. Al parecer habíamos llegado a las dichosas catacumbas, y un calor pesado comenzaba a sentirse. Sin embargo, no me molestaba, tal vez así mi cuerpo mantendría una temperatura más cálida; más humana.
Escuché sus advertencias como si fueran una amenaza más del día. Ya el "si lo haces morirás" me sonaba demasiado familiar al ser pronunciado por la grave voz Giovanni.
Cuando las puertas fueron abiertas, el calor se volvió más intenso; se volvió demasiado pesado.

¿Por qué hacia tanto calor?

Atravesamos las puertas y estas se cerraron tras de nosotros de forma escalofriante. Tan distraído me encontraba inspeccionando el lugar que no me di cuenta cuando Giovanni se aproximó hacia mi con la respuesta a la pregunta que le había hecho en las escaleras. La escuché con oídos sordos, sólo podía prestarle atención a aquel delicioso aroma que desprendía su piel; el sonido apagado que producía su sangre al ser bombeada; su cuello a centímetros de mi boca.
Entre abrí los labios en un reflejo, esperando un "si, puedes hacerlo"; pero este, obviamente nunca llegó. Y en el último momento de cercanía, conseguí concentrarme en su última frase.

"Comprendo tu deseo, pero sería contradictorio darte mi sangre cuando estás aquí para cumplir un castigo. Al menos claro... que te lo ganes."

Besó mi mejilla y se alejó, permitiéndome convertirme nuevamente en un ser racional. Sellé mis labios haciendo que mis colmillos produjeran un sonido terminante al chocarse entre sí y lo seguí a la orilla del río.

¿Un río?

Lo miré girando un poco la cabeza, sin detenerme; preguntándome si el agua se encontraba ahí, estaba caliente. Negué e intenté concentrarme en lo que el padre me había dicho sobre ganarme la oportunidad de beber de él. ¿Cómo esperaba que me lo gane?
Llegamos a la que parecía ser "mi habitación" una celda con un sarcófago negro que parecía ser mi "cama", y a pesar de que el diseño del sarcófago era "bonito", en sí, no me gustaba. Dormir en una caja de muertos no me hacía sentir más humano. Pero no podía quejarme...

Era un castigo...

Entré con su invitación, mirando todo a mí alrededor y luego le clavé la mirada, analizando lo que había escuchado con oídos sordos cuando él se me había aproximado. Eso que a pesar de oír, no había interpretado. Ahora lo entendía pero no estaba seguro de si poder realizar la pregunta sin recibir alguna clase de represalia.

- Padre... cuando le pregunté acerca del deseo de beber sangre, usted me respondió que era un pecado, y luego me nombro otros pecados que usted había cometido, comparándolos con el anterior. ¿Eso... que significa? ¿La sed que siento es un pecado que se puede cometer... o es uno que no se puede evitar? -


Me volteé repentinamente al sentir un deseo incontrolable de lanzarme sobre él; beber aunque sea una gota. Le di la espalda y caminé unos pasos más lejos de su persona, como si la distancia ayudara a mi autocontrol. Era un hecho que hablar del tema me hacía recordar mi sed y reducía mi razonamiento de forma crítica. Giovanni era mi tentación...

- ¿Cómo puedo ganarme su consentimiento para beber? – pregunté intentando no sonar desesperado, pero en verdad lo estaba. Y no quería morir en manos de la persona que planeaba salvarme por un estúpido error mío.
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Re: Penitencia [Myuka]

Mensaje  Giovanni Crivello el Lun Dic 12, 2011 11:04 am

Adoraba como myuka intentaba mantener el control, y sí, mas le valía que así lo hiciera o bien terminaría teniendo una larga estadía en este detestable lugar como mínimo.

Escuché como hablaba, sus dudas me conmovían hasta cierto punto y no tenía intenciones de irme aún de ahí. Continuariamos la charla y le llevaría al límite si era necesario, pero algo bueno obtendría durante este amanecer, sin dudas.

"Es uno... que no se puede evitar." Susurré con mi voz ronca que parecía generar un eco sutil dentro de esa cámara. Me acerqué lentamente por su espalda y con una de mis manos enguantadas le acaricié la mejilla izquierda, bajando por su cuello a la altura de su oído, dando una curva sutil hacia su nuca y ahí continué bajando unos centímetros por su espalda, tan solo un poco, lo suficiente para generar tensión. Posteriormente no me frené y le rodeé el cuerpo con mis brazos, manteniendolo prisionero en ellos.

"No hay pecado que uno pueda cometer, simplemente no podemos dejar de cometerlos. Dios lo sabe y es por ello que siempre debemos pedir perdón y agradecer su misericordia." Le susurré esta vez cerca de su oído, rozando a penas con mis labios el lóbulo de su oreja, tentado a morder esa blanca y fría piel.

"Deberías ser capaz de pensar en algo por ti mismo." Le regañé y solté una risilla maliciosa en su cuello.

"Te estoy ayudando con uno de tus caprichos, con uno de tus pecados. ¿Que tal si haces lo mismo con alguno mio? Así no tendré que castigarte, podemos pedir perdon por nuestros... inevitables deseos." Oh, sí, mis palabras fueron descaradas y poco me importaba. Tal como Myuka y cualquier vampiro tenía la necesidad de beber sangre, yo tenía la necesidad de poseerlos a ellos, más aún a este pequeño que me sacaba una lujuria que hace mucho tiempo no sentía correr por mis venas.

"¿Puedes pensar en algo?" Deslicé suavemente las sabanas que cubrian su desnudo cuerpo, dejando que la gravedad le desnudara, no mis manos. Suavemente giré su cuerpo hacia el mio y le abracé por la cintura, levantando su rostro, apoyandolo en mi pecho, cercano a mi cuello. Tentando a la bestia con el poder que Dios me había otorgado.




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Re: Penitencia [Myuka]

Mensaje  Myuka el Lun Dic 12, 2011 2:25 pm

Un pecado inevitable; de eso se trataba el deseo por la sangre de Giovanni y los organizados asesinatos que llevaba a cabo el Vaticano. Era diferente de lo que me habían enseñado y muy diferente a lo que siempre había imaginado. Tal vez se trataba de una de esas crudas verdades que nadie quiere decir y de repente aparece alguien que te lo explica sin miramiento alguno.

¿Dónde quedaba el arrepentimiento para obtener el perdón?

Ambos sabíamos cual era nuestro problema y como solucionarlo, ¿que arrepentimiento podría quedarnos después tal satisfacción producida por aquel pecado? ¿Que arrepentimiento quedaba después de saciar mi sed; de probar una vez más la deliciosa sangre de Giovanni? ¿Que arrepentimiento quedaba en el Vaticano al matar a las criaturas que en su mayoría generaban destrozos?
Crivello cambiaba mi panorama y eso me gustaba...
Sentí sus manos cálidas sobre mi gélida piel y me estremecí. Nuevamente estaba a mi lado sin que yo pudiera objetar en su contra.
Subí mis manos hasta cubrir mi boca, ocultando los colmillos que esperaban perforar la piel del religioso... a veces me preguntaba si tendrían mente propia... Pues yo no quería moderlo, sólo deseaba probar su sangre. Que ironía.
La calidez de sus caricias me obligó a buscar más contacto e incliné mi cabeza sobre su mano, hasta que ésta descendió a mi cuello y luego a mi espalda. Finalmente me rodeó con sus brazos, sacándome un pequeño suspiro. No podía negar que me gustaba su cercanía; la apreciaba y se sentía bien; pero para un momento así, alteraba mis sentidos.

¿Le divertía jugar con los límites de mi autocontrol?

Completó su respuesta en un susurro, rozando mi lóbulo con sus labios. Me removí un poco entre sus brazos, victima de un escalofrió que recorrió mi cuerpo, e intenté verle sobre mi hombro sin mucho éxito.
Su regaño me quitó las ideas "extrañas" que vagaron por mi mente junto con ese escalofrío, pero su risa las devolvió. La situación cada vez se asemejaba a algo que me negaba a siquiera imaginar, no porque fuera inimaginable, si no porque me costaba creerlo. Sin embargo, sus últimas palabras asentaron mis sospechas.

¿A dónde había ido aquel enojo por lo de anoche?

Mis improvisadas ropas cayeron, por lo que no pude evitar desviar un poco el rostro. Estaba avergonzado, la situación lo ameritaba, pero como un golpe de suerte, recordé que a estas alturas no podía sonrojarme. Al menos eso podría ocultarlo un poco. Me obligó a girar y fui abrazado contra su pecho, con la vista clavada en mi tentación... "su cuello". Intenté desviar un poco la mirada, pero el deseo era más fuerte ahora que lo tenía a tan corta distancia.
Presa de mis instintos pegué mis labios a su cuello, apoyando los colmillos en su piel, incapaz de atravesarla por la insistente voz en mi cabeza que me gritaba "no lo hagas". Apreté sus ropas en mis manos, sacando fuerzas de donde no las había para terminar besando la zona que había estado a punto de morder.

- Por favor padre... - rogué desesperado ya, tomando un poco de distancia, pero sin romper el abrazo que nos mantenía juntos y presionar mis labios sobre los suyos, para así alejarme de la zona que tanto me tentaba - ya no puedo... sólo una gota... sólo una...- todo lo hacía con delicadeza, cuidando el frágil hilo que separaba mis instintos de mi razonamiento - La necesito...

Resignado... así me encontraba. No me la daría si no se lo rogaba, lo mordería si seguía tentándome... Estaba entre la espada y la pared.

Apoyé mi cabeza en su pecho, acariciando sus hombros con ambas manos. Ahora estaba angustiado. La cercanía de Giovanni siempre había sido de mi agrado, pero ahora que estaba cegado por mi sed, no podía valorarla y eso me irritaba.
Me había vuelto un ser muy manipulable e irracional. Presa de lo más terrible de mí mismo. Para colmo, sentía la angustia; el gran deseo de llorar que me producía la impotencia... pero estaba tan seco, que ni llorar podía.

-Por favor... - pedí por última vez, deslizando mis brazos a su espalda, abrazándolo con fuerza – si voy a ayudar con uno de pecados, por lo menos quiero hacerlo bien y concentrarme sólo en eso… No quiero estar pendiente de lo que desea éste cuerpo muerto para mí… no quiero pensar en beber su sangre.
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Re: Penitencia [Myuka]

Mensaje  Giovanni Crivello el Lun Dic 12, 2011 2:59 pm

Cuando el chico comenzó a moverse no pude evitar sentir yo un escalofrío que me recorrió desde los pies hasta la punta de mi cabello. Su tacto frío, sus ojos angustiados, sus suplicas y su debate interno sobre qué hacer, ahí esperando mi permiso sin dar un paso para no fallar en su odisea de la búsqueda del perdón. Un perdón que quizás nunca llegaría para su alma, pero era mi juego personal el intentar darle una esperanza.

“Tu voz es muy dulce… pero cuando tienes sed se vuelve incluso más hermosa, como si fuera el llanto de un ángel.” –condenado- pensé en mi mente sin llegar a agregar esa palabra a mi frase. Le sonreí y acaricié las fibras de su cabello, manteniendo su cuerpo apegado al mío, sentándome levemente sobre la única mesa, junto al ataúd para asi poder sostener el poco peso del cuerpo de Myuka.

“Oh, pero qué tentador suenas Myuka. ¿Deberé darte un premio incluso antes de que te lo ganes?” Le reproché sin ser intimidante. “¿No crees que estás siendo un poco injusto?” Solo retrasaba un poco lo que él quería, solo jugueteaba con palabras y gestos, susurros y caricias para distraerlo, mas sabía que eran acciones inútiles en su estado.

“Entonces… debes procurar hacerlo bien.” Dejé la oración así deliberadamente, permitiéndole a su imaginación aludir por si misma a lo que yo me estaba refiriendo.

En silencio y sin decir una palabra saqué una daga. Fijé la mirada en los ojos de Myuka y sé que no le mostré una cara muy santa, siendo esto totalmente a propósito, por asustarlo un poco, mas no hice nada contra él, solo lamí el filo de aquel arma lo suficiente para hacerme un corte en la lengua, derramando mi propia sangre sin miramientos.
Entonces y solo entonces tomé el rostro de Myuka y le regalé una sonrisa, esta vez sincera, complacida.

“Vamos pequeño, de mí no vas a beber como lo haces de cada humano ahí afuera.” Le expliqué dejando que gotas de sangre escaparan por la comisura de mis labios. “No puedo permitirte dejar marcas en mi cuello, cualquiera podría descubrirlas.” Y por supuesto yo no podía arriesgarme a que se descubriera que estaba alimentando a nuestros especímenes con mi propia sangre.

“Vamos… puedes beber.” Le indiqué y acerqué mi rostro lo suficiente, rozando sus labios pero dejándole a él el último paso para alimentarse.

Poco me importó el dolor, poco me importó que el chico quizás llegara a excederse un poco, esto era parte de mis deseos también.

Mis manos bajaron por su espalda luego de dejar de lado los guantes, esta vez quería notar con mis manos desnudas el paulatino cambio de temperatura de su cuerpo. Quería recorrer su piel y no, esta vez estaba seguro que el chico no reclamaría, al menos en los minutos que se deleitara bebiendo.

Su espalda baja fue mi tentación, rozando a penas la mitad de sus nalgas para luego volver a subir mientras mantenía fija mi mirada en él, en cada gesto, en cada cosa que hacía, incluso cuando comenzó a beber.




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Re: Penitencia [Myuka]

Mensaje  Myuka el Lun Dic 12, 2011 9:52 pm

Me digné a dirigirle la mirada cuando habló satisfactoriamente de mi voz. ¿A qué se debía ese comentario tan repentino, pero a la vez tan oportuno? Sus palabras me daban más en qué pensar; una razón para distraerme y no lanzarme sobre él como mi cuerpo deseaba.
Se acomodó sobre la mesa permitiéndome a mí colocar mis manos, en una caricia, sobre su pecho; concentrándome en la cercanía y la temperatura cálida del cuerpo ajeno.

Me gustaba estar así con Giovanni.

Jugaba con los dobleces de su ropa entre mis dedos mientras él me hablaba en tu tono reprochante pero suave, sin llegar a ser intimidante. Recorriendo con mi mirada cada una de sus facciones, de vez en cuando mi vista terminaba en su cuello y casi como una represalia para mí mismo, desviaba un poco la mirada a sus labios, que casi en igual proporción, me tentaban a tocarlos con los míos. A eso no le encontraba explicación más que la de que también era víctima de pecados que por el momento desconocía.
“Entonces… debes procurar hacerlo bien” me dijo

Lo entendía, y eso era lo que más me avergonzaba. Me sentía pequeño ante Crivello, indefenso... joven, inocente y bobo. Me costaba creer que en edad le llevara unas cuantas décadas de diferencia, porque me no solo me veía, sino que también me sentía como un crío estando con él. ¿Era su presencia imponente acaso?
De repente sacó una daga y mi mente se nubló.
Pensé que me había equivocado; que había comprendido mal sus palabras... Qué él quería hacerme daño.

Pero no.

Sabía que mi expresión había cambiado al momento en el que vi el hilo de sangre cubrir el filo de la daga. Estaba consiente de que mi rostro se había transformado en el de un títere que se hubiera movido al ritmo de la daga si Crivello la hubiera balanceado delante de mí. Mi mirada estaba nula; completamente enfocada en la sangre que brotaba de la lengua ajena. La deseaba; quería tomarla, pero el poco razonamiento que me quedaba me obligó a quedarme inmóvil. Quería escucharlo salir de su boca... el "bebe", "te lo permito", "toma".
Tomó mi rostro y me dedicó una sonrisa... Fue una lástima que mi estado no me permitiera valorarla como era debido en ese momento... porque esa sonrisa, había sido especial.
Mi labio inferior tembló al hacer un esfuerzo por apretar entre sí mis colmillos que querían desobedecerme. Debía esperar...
Mis ojos siguieron el camino que realizó la gota de sangre que se deslizó por la comisura de los labios de Giovanni al hablar. El religioso ponía al límite mi autocontrol, hasta que al fin... pronunció la frase.

“Vamos… puedes beber.”

Obedecí al instante, sin dejar tiempo a que la "r" terminase de ser pronunciada.
Lamí con ansias el rastro de sangre que había quedado en la comisura de sus labios y luego pegué mi boca a la suya, succionando con ansias lo que brotaba del corte. Incluso me atrevía a estimular la salida de mi alimento acariciando con mi lengua la herida en Giovanni. Profundizaba lo que parecía ser un beso con tanta devoción, que a duras penas notaba lo que ocurría a mi alrededor o lo que yo mismo hacía.
Mis manos habían vuelto a su espalda acariciando, y por momentos, arañando la zona en un intento involuntario de romper la tela que me separaba de su cálida piel. Por otro lado, mi cuerpo se movía en busca de cercanía; de una mejor posición para beber.

Placentero...

Beber de aquella forma era placentero; lo suficiente como para que mi cuerpo respondiera. Lentamente, el color en mis mejillas fue apareciendo, y la parte más sensible de mi cuerpo, endureciendo.
Separé un poco mis labios, temeroso de haber bebido demasiado. Esperando una orden de continuar o detenerme, aun rozando sus labios con los míos; acariciando su espalda con mis manos. No pude evitar posar mis labios sobre los suyos. Pero esta vez… no para beber, sólo jugaba con ellos.

Quería saborearlos con más calma ahora que no estaba tan sediento.

Lentamente me dejé llevar por mi otra tentación… besarlo… y una de mis manos pasó a su rostro, aproximándolo al mío con la esperanza de que respondiera a “mi caricia sin segundas intenciones”. Esta vez no lo hacía por beber de él, ni tampoco para satisfacer los pecados del religioso. Lo hacía por deseo propio… sin entender porqué.
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Re: Penitencia [Myuka]

Mensaje  Giovanni Crivello el Mar Dic 13, 2011 11:13 pm


Su mirada, la posición que adoptó, la forma en que sus manos se apegaron a mi pecho, todo, todo aquello me llamó la atención. Incluso más allá de su inminente deseo de sangre, y es que hoy no sentía aquel temor, aquel rechazo que me había sacado de mis casillas la noche anterior. Y esperaba que así se mantuviera pues yo era su salvador, el único que le permitiría sus pecados, que los compartiría, y que le ayudaría a cargarlos. Sería su ángel negro de mi pequeño Querubín.

La expresión y la confusión reflejada en sus ojos ante la daga fue justamente la que esperaba, pero mejor fue aquella que me regaló al ver mi sangre escurrir. Tan concentrado estaba que no se inmutó por el toque de mis manos, situación que aproveché con descaro.

La forma en que se abalanzó hacia mi hizo sonar la mesa al correrse unos centímetros de su posición inicial, más no fue más que un pequeño empujón pues el peso de Myuka era mínimo. Lamió mis labios y los atrapó en un beso que no lo era, incluso utilizó su lengua como si fuera todo un amante con gran experiencia, más solo era reflejo de que aquel muchacho sabía alimentarse.

Peor grata fue mi sorpresa al percibir que no solo buscaba la sangre, sino también el calor de mi cuerpo, al menos así lo delataban sus manos que luchaban contra mis ropas, logrando dejar desarreglada la pesaba gabardina, mas eso no era lo importante de aquel momento.
Era la primera vez que Myuka tenía el valor para posar sus dedos sobre mi piel dejándose simplemente llevar por sus deseos.

Le sostuve el cuerpo, en especial la nuca y la mejilla para darle un soporte al beso. Asi mismo mis manos, tando desde su cabeza como de su trasero, fueron percibiendo el cambio de temperatura, como rápidamente aquel cuerpo frío de un muñeco tomaba vida, un calor plenamente humano, exquisito, sensual.

Cuando separó sus labios casi no resistí el impulso, mas se mantuvo jugando con los mios “sin motivo aparente” por lo que logré controlar mi ansiedad. Disfrutando del calor de su desnudo cuerpo lo apreté lo más posible contra mi, solo entonces percibí que no solo sus mejillas y sus hombros habían recibido la sangre suficiente, sino también sus partes intimas.

No pude evitar sonreír con malicia.

El segundo beso, aquel que no implicaba sangre directamente fue, simplemente, un premio. Para mi suerte no me encontraba mareado por la pérdida de sangre, por lo que mi concentración seguía cernida sobre las acciones del pequeño entre mis brazos, ese pequeño que me multiplicaba la edad y que sin embargo poseía un cuerpo mil veces más puro que el mio.


Le respondí el beso con hambre, pero no de sangre, sino con el simple deseo y la pasión que desde hace años no había encontrado el estímulo necesario para salir. Mi lengua buscó la suya, mis dientes le mordieron un par de veces los labios y mis manos, sí, mis manos bajaron por sus nalgas, acariciando con descaro la ahora rosada piel. Separándolas solo levemente. Una de mis piernas se coló entre las suyas con cuidado, buscando poder tener más contacto con sus partes “mas humanas”. Aún me ganaba la curiosidad de sus reacciones.




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Re: Penitencia [Myuka]

Mensaje  Myuka el Miér Dic 14, 2011 11:00 am

Mi mente ahora estaba fresca y mis instintos bajos. Era conciente de lo que hacía y de lo que había "prometido hacer", situación que me hacía estremecer. Ahora comenzaba a notar como Crivello respondía a las suaves caricias que le daba a sus labios; aquellas sin ningún otro objetivo más que el placer propio, y me sonrojé con intensidad.
Gemí unas cuantas veces en su boca al ser mordido y lamido donde hacía tiempo nadie más lo había hecho. Mi respiración era motivada por el placer y no por la necesidad, y el sonido que producía la misma hacía cosquillas en mis oídos. Sus manos acariciaban mi piel, pero esta vez las mías no lo rechazaban. Al contrario, buscaban su calor, acariciando su cuello y su pierna derecha. Permití sin chistar que tocara incluso más allá de mi espalda.

Ya no iba a rechazarle

Sólo podía dejarme llevar por lo que estaba sintiendo, era el precio que debía pagar. Un precio, del cual me avergonzaría confesar que me gustaba. Porque a pesar de que mi mente dijera que no, mi cuerpo decía que si.
Ahogué un nuevo gemido en su boca cuando sentí su pierna intrusa -la que mi mano acariciaba- entre las mías, rozando mi parte más sensible.

-Padre... - pronuncié en un gemido agudo que me dejó confundido. ¿Por qué lo llamaba? ¿Por qué sentía esa necesidad de decir su nombre ahora?

Mordí mis labios para no llamarlo por su nombre. No era lo correcto, debía controlarme un poco más.
Entreabrí un poco los ojos con curiosidad. Tenía que inspeccionar que reacción le había causado aquella escena; aquel gemido agudo que había surgido sin mi consentimiento previo. Fue entonces cuando me encontré con los ojos miel del sacerdote, que se habían clavado en mí todo este tiempo. Razón por la que me separé de él con el corazón en la garganta.
Sin embargo, mis movimientos no habían sido demasiado bruscos; habían dejando un fino hilo de saliva mezclado con sangre entre ambos, el cual nos mantuvo unidos hasta desvanecerse por la distancia creciente.
Mantuve la cabeza gacha un tiempo, sintiendo como aumentaba el calor en mis mejillas por tan penetrante mirada; permaneciendo aún mis manos en su pecho. A ellas no les gustaba estar lejos de Crivello, les gustaba permanecer cerca de la calidez de su piel; les gustaba tocarlo.
Por otro lado, mi mente no estaba tan convencida con lo que pasaba. Sabía lo que debía hacer, pero no de dónde sacar las fuerzas para comenzar de nuevo.

Debía ser yo quien continúe, no quien interrumpa, ¿verdad?

El me había alimentado, ahora yo debía pagarle. Si, era lo justo.
Me digné a mirarle, intimidado por la sonrisa que me mostraba tan abiertamente. Pero... era lo justo… debía comenzar.
Volví a cortar la distancia entre nosotros y lo besé con parsimonia - producto de la vergüenza- acariciando la unión de sus ropas; sujetándola entre mis dedos hasta quitar el primer botón de la gabardina. Nuevamente mis manos hacían lo que se les placía. ¿Qué acaso ya no tenía el control de mi propio cuerpo?... No, no era eso. Tal vez yo deseaba tocarlo también.
Besarle era una buena excusa para mantener los ojos cerrados y así sentirme menos avergonzado por lo que estaba sucediendo.

Pero tendría que abrirlos tarde o temprano.

Volví a separarme, e intentando mantener el mínimo contacto con sus ojos, decidí ponerme más cerca. Me puse sobre él, con las rodillas sobre la mesa, sentándome sobre su regazo. Mis manos arrugaban su ropa sin saber que hacer, y en mi mente resonaba la duda de que si lo estaba haciendo bien. Mi vista se mantenía fija en los botones que quedaban por desprender. Quería quitarlos, en el fondo lo deseaba, pero…

¿Tenía su permiso para seguir?

-Padre, ¿puedo... - levanté mi cabeza apenas, mirándolo como podía entre mis largas pestañas negras. No dije nada más, no sabía como pedírselo; como obtener la autorización para desnudarle. El solo pronunciar la palabra en mi mente me sacaba un rubor más intenso, y anudaba mis cuerdas vocales. Sólo quedaba esperar que Giovanni comprendiera mi silencio.
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Re: Penitencia [Myuka]

Mensaje  Giovanni Crivello el Jue Dic 15, 2011 2:24 pm

Sus gemidos fueron como música selecta para mis oídos, me impacientaba, me excitaba tanto como todos los otros gestos que estaba haciendo, todo cuanto estaba haciendo, pero más que cualquier cosa, me llenaba de placer el hecho que no había ni un ápice de rechazo de su parte, por el contrario, era capaz de percibir abiertamente su goce.

Me estremeció oír su voz llamándome, no pude evitar sonreír por ello, una sonrisa en el límite de la sanidad. Suavemente me acerqué a su oído para susurrarle fugazmente.

“Solo aquí y en mi habitación puedes llamarme por mi nombre, Myuka.” Quería oír sus labios gimiendo mi nombre, no un “padre” que podía aludir a cualquier clérigo, por lo que permití un poco de confianza, dejando de lado las formalidades para satisfacer mis deseos.

Casi le tomé con fuerza cuando hizo el ademán de separarse, casi se lo impedí en un ataque de poca sutileza, mas lo suave de sus movimientos y el contacto que aún permanecía de sus manos en mi pecho me permitieron esperar. Al verlo con la cabeza gacha no pude hacer más sino levantar su mentón, sabiendo que la situación se le estaba haciendo un poco complicada, más le dejaría avanzar a su ritmo, como pudiese.

Dentro de poco me dio la cara y lo vi acercarse, haciendo que se desvaneciera toda necesidad de violencia para retenerlo. Me volvió a besar y le correspondí, tomando siempre el control del beso para que el otro simplemente se dejara llevar. Le besaría incluso hasta que sus labios se adormecieran, incluso hasta que los mios sangraran por los roces que yo mismo buscaba con sus colmillos.

Sentí como comenzó a desabrochar mis ropas y como se subió sobre mis piernas pudiendo tener un mejor contacto. Me acomodé con él sobre la mesa, manteniéndole abrazado por las caderas para que no fuera a caer. Yo lo miraba con cierta curiosidad, apostando a que el pequeño no se atrevería a mucho más, sin embargo su voz resonó de nuevo en una petición inconclusa.

“Continúa.” Decreté de forma absoluta, quería deleitarme con la sensación de sentir su piel contra la mía, dejando de lado todo artilugio que me clasificara como el capitán de cross-fire.

Mi boca se posó sobre el cuello del muchacho, besando y marcando la zona con ganas, mordiendo incluso su piel a pesar de que yo no poseía ningún instinto vampírico. Dejé un camino de besos por su rostro, su cuello y clavícula. Mi mano derecha comenzó a acariciar una de sus piernas subiendo hacia su abdomen y luego volviendo a bajar, percatándome perfectamente de la erección del vampiro.

“Continúa Myuka…” Repetí incitándolo a concentrarse en su deber y no en lo que yo hacía.
Solo me mantuve acariciando su pierna, cercano a su intimidad pero sin llegar a siquiera rozar la zona sensible, mas si le hice saber que había notado su estado con una suave risilla.




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Re: Penitencia [Myuka]

Mensaje  Myuka el Vie Dic 16, 2011 6:05 pm

Me autorizó a continuar desvistiéndole, y no sólo eso, sino también a llamarlo por su nombre mientras estuviéramos en las catacumbas o en su habitación. Me sentía un poco más "libre", aunque estuviera sólo entre las paredes de las reglas... podía avanzar. Él me daba ese lujo.
Continué quitando la gabardina, y así dejarla caer pesadamente por sus hombros hasta la mesa en la que nos encontrábamos. Ahora era el turno de la camisa; aquella que me impedía llegar a la piel oculta del religioso, pero una caricia me detuvo. Sentí sus manos en mi abdomen, tan cerca de mi entrepierna, que me estremecí. Sin embargo, en seguida escuché sus órdenes de continuar.

Era difícil concentrarme en lo que debía hacer.

Cuando intentaba quitar un botón, tenía los labios de Giovanni sobre mi cuello, cuando conseguía desabrocharlo y me decidía a seguir con el de abajo, un mordisco sobre mi piel. Incluso había notado mi erección y pasaba sus manos cercana a ella, sin llegar a tocarla, pero llevando mis nervios al límite. Mi cuerpo era invadido por el suyo, y a pesar de que no hubiera rechazo por mi parte, la sensación era demasiado singular. No tenía comparación con la noche de mi "muerte"... ésta situación se me antojaba más placentera.
Finalmente terminé con el último botón y abrí su camisa para descubrir su pecho. Lo acaricié ensimismado con su calidez; poco me importaba ya la vergüenza, ahora sólo deseaba estar cerca de ese cuerpo tan vivo, tan ajeno.

Envidiaba su latido.

Aquel parsimonioso sonido que producía su corazón al latir, era música para mis oídos. Apoyé mi cabeza sobre él, agudizando el oído para escucharlo mejor, mientras que su temperatura contagiaba mi piel. Un impulso interior me llevó a pasar delicadamente mi lengua en aquel lugar; fue algo que no pude reprimir. Intentaba creer que ese impulso había sido producto de algún sentimiento extraño y no de un instinto de alabanza por mi fuente de mi alimento. Sin embargo, preferí no repetirlo.

-Giovanni... - pronuncié, ahora que podía, abrazando a mi protector; estrechando nuestro contacto, hasta el punto en que mi entrepierna rozó su abdomen. Le quería cerca; eso era un hecho. Así por lo menos, al momento en el que se marchase y me dejara a solas en ese tétrico lugar, me habría quedado un buen recuerdo de lo que es "sentirse vivo". Un poco de calor, algún cosquilleo que no permita entumecer mi cuerpo muerto.

Aproveché para jugar con su lóbulo; apretándolo entre mis labios, rozándolo con mis colmillos para llamar su atención. Atreviéndome a morderlo de vez en cuendo... Conseguir que se quede un poco más a mi lado, compartiendo lo que yo le envidiaba.

Vivir...
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Re: Penitencia [Myuka]

Mensaje  Giovanni Crivello el Sáb Dic 17, 2011 2:07 pm

Me concentré en hacerle difícil la tarea de desvestirme, me divertí en la inseguridad reflejada en sus manos, pero el chico logró desabrochar hasta el último botón, sintiendo al fin el tacto de sus finos dedos sobre mi piel, asunto que me hizo dar un sutil suspiro por la mera satisfacción.

Noté en sus ojos y por el gesto que hizo sobre mi pecho qué era lo que le llamaba la atención y le mantenía como hipnotizado. Por supuesto era aquello que él no poseía. Meramente la vida. Se lo permití acariciando únicamente sus cabellos mientras él se deleitaba a su modo contra mi torso, provocándome cosquilleos con su lengua en tan singular gesto.

Por poco dije algo que no debía, bien sabía que un corazón era un manjar para la naturaleza de estas criaturas. Entonces, solo preferí callar, el silencio me permitió escuchar con claridad mi nombre siendo pronunciado por sus finos labios mientras sus brazos procuraban acortar toda distancia, permitiéndome sentir la calidez entre sus piernas presionando contra mi abdomen.

Suspiré esta vez contra su hombro mientras él se divertía en mi oído. Incluso las mordidas que me daba me parecían cargadas de esa inocencia única que Myuka relucía como una joya, esa misma inocencia que me tentaba romper, que esta vez le arrebataría de un modo que nadie había hecho, haciéndolo sentir tan vivo como yo.

“Myuka..” susurré y comencé con caricias que bajaban por su espalda hasta su trasero, acariciando la zona entre sus nalgas con descaro, pero sin apuro. Iba a tomarme el tiempo de hacerlo mío incluso si se terminaba durmiendo entre mis brazos producto del efecto de las horas luz.

“Estás caliente…” Le hice notar, pues era algo inusual para cualquier vampiro mantener tan grata temperatura por un buen tiempo y eso es lo que procuraría hacer hasta que me diera por satisfecho.

“¿Te sientes bien?” No dejaría de hablarle de recalcarle como su cuerpo iba respondiendo al mío de la misma manera que lo haría el de un amante vivo.

“Dime que es lo que vas sintiendo… me gustaría oírlo.” Aquello también me servía a modo de investigación, pero sinceramente, no era ese mi objetivo principal. Únicamente quería llevar al límite a Myuka, a donde tuviera que admitir que este pecado era la mejor manera de aliviar el peso de “estar muerto”. Donde tuviera que admitir que solo yo le “hacía sentir vivo”. ¿Egoísta? Por supuesto.

Llevé mi otra mano (la derecha) a su entrepierna y la tomé entre mis dedos mientras le iba llenando de besos. Desde sus hombros hasta su cuello, desde su oreja hasta sus labios, introduciendo mi lengua de nuevo o solo lamiendo la comisura de ellos, desviando su atención entre las tres caricias que le otorgaba.

Mi diestra comenzó a moverse con suavidad, acostumbrándolo a la sensación y el pudor de ser masturbado, intercalaba jugueteos sobre sus testículos que me parecían tan pequeños como la contextura general de su cuerpo a pesar de que bien sabía que no era un niño. Llevé las caricias a la punta, ahí donde relucía la piel más colorida y sensible, haciendo que mis dedos realizaran movimientos circulares alrededor del agujero de la uretra, presionando levemente para así conseguir hacerlo estremecer.




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Re: Penitencia [Myuka]

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